• Las regiones Central Sur, Brunca, Huetar Atlántica y Huetar Norte, son las zonas que reciben estos servicios.

Priscilla Fernández F. I unidaddecomunicación@enfermería.cr Como parte de la dotación del Recurso Humano con el que cuenta la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), para hacerle frente a la COVID-19 que azota al país, se destaca el servicio que brindan los asistentes técnicos de atención primaria en salud (ATAPS), en  las diferentes zonas indígenas de las regiones del territorio nacional.

Mediante extensos y exhaustivos recorridos de horas a pie de casa a casa, cabalgatas para cruzar ríos y puentes; los ATAPS tienen la tarea de controlar a grupos de riesgo, personas con enfermedades crónicas y velar por promover la salud y la prevención de la enfermedad en las comunidades, por medio de programas establecidos por la institución.

Según el Sistema de Información Estadística de Recursos Humanos de la CCSS, actualmente existen 40 ATAPS indígenas que laboran para la institución, en donde a través de ellos, la entidad ha logrado tener un contacto directo y establecer un medio de comunidación con las comunidades, para poder hacerles llegar las distintas alternativas de programas de salud y suministrar material educativo para la prevención de contagios de Covid- 19 en estas zonas.

Asimsimo, para la doctora Jaqueline Monge Medina, Subjefe de la Coordinación Nacional de Enfermería (CNE) de la CCSS, “a raíz de la atención y de la necesidad que se visualizó de las zonas indígenas, la Institución (CCSS), tomó la decisión de crear un nuevo perfil, que era el perfil del ATAP indígena. Gracias a ellos, el idioma no ha sido una barrera porque el ATAP Indígena maneja tanto, el dialecto de ellos, como el español, entonces más bien, nos sirven como un conducto de comunicación para poder llegar a estas zonas indígenas y que ellos realmente comprendan lo que nosotros queremos aportar a la salud de la comunidad”, alegó Monge.

Para la institución, el establecer lazos desde la Atención de Primer Nivel en zonas nativas por medio del trabajo de lineas y redes de intregración, es símbolo de etablar una continuidad a los sistemas de salud que ocupa la institución en estas regiones, ya que al ser zonas aisladas, los factores como la comunicación, la falta de acceso y los recursos de movilización, imposibilitan la inmediatez de los servicios que se les puede brindar y en tiempo de pandemia, aún más.

Así lo dio a conocer la doctora María Elena Artavia Mora, asistente de la Coordinación Nacional de Enfermería de la Caja Costarricense de Seguro Social, durante una entrevista realizada por la Unidad de Comunicación del CECR

“Es importante tomar en cuenta que no solo en las Zonas Indígenas los ATAPs realizan este tipo de esfuerzos. A nivel de geografía, sabemos que Costa Rica, es un país con una geografía muy amplía y que no solo en estas zonas hay lugares con accesos difíciles, en donde el ATAP aúna todos sus esfuerzos para hacer el ingreso a estas comunidades. Tenemos zonas donde deben ingresar a caballo, tienen que ingresar en lanchas o pangas, muchas veces caminan horas para poder llegar a uno de estos lugares. Ellos llevan una labor totalmente integra a sus comunidades, al igual como lo harían si fueran un ATAP formado institucional. Tienen las mismas funciones: como la visita domiciliar, la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad, mediante estrategias que llegan hasta su hogar en todas las instancias”, aseguró Artavia.

También explicó que como parte de las estrategias de comunicación que han incorporado para las comunidades y sus funcionarios, ha sido la digitalización y promoción de brochures o materiales educativos en el dialecto indígena, para que las personas puedan tener completo y rotundo acceso a la información de lo que acontece actualmente, como por ejemplo,  el correcto protocolo de lavado de manos, la manera en cómo se debe estornudar y el manejo del equipo de protección, tanto para los usuarios, como para los mismos ATAPS.

Fortalecimiento de recursos. La Caja Costarricense de Seguro Social, dio a conocer que el pasado 9 de agosto, se sumó al reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, durante su celebración a nivel mundial y recalcó, que gracias al “Programa de normalización para la atención a la salud de los pueblos indígenas”, se ha logrado reforzar a nivel institucional, la atención de estas zonas.

De esta manera se puntualizó en la creación de estrategias de apoyo para combatir la pandemia, a través de insumos físicos y materiales de atención para que las poblaciones indígenas identifiquen el riesgo y las prácticas de salud necesarias.

Asimismo, se dio a conocer que se diseñó una logística de gran costo y alta complejidad para el abordaje a los casos sospechosos, que en consecuencia requieren traslado en zonas distantes y que actualmente, la institución destina 3 114 millones de colones para reforzar la presencia de servicios de salud en territorios indígenas, sin entrar en conflicto con sus culturas, entre otras.

No obstante,  la entidad recalca que aún exite mucho trabajo por realizar, sin embargo,  hasta el momento rescatan  que se han logrado importantes avances en cuanto a la gestión para fortalecer la atención de la salud en los pueblos indígenas de todo el país.

El ATAP es un pilar fundamental. Es el primer contacto entre la comunidad en nuestros sistemas de salud pública. Ellos son nuestros voceros, los que refieren, los que detectan, los que nos cuentan lo que encuentran en cada hogar y los que nos hacen un informe generalmente a enfermería, ya que dependen jerárquicamente de nosotros; para tomar estrategias a nivel local en lo que son la toma de decisiones”

  • María Elena Artavia Mora, asistente CNE I CCSS

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