Más allá de un salón: Historia de la especialidad de Enfermería Oncológica en Costa Rica

Más allá de un salón: Historia de la especialidad de Enfermería Oncológica en Costa Rica

Por: Gustavo Rodríguez Rodríguez-Historiador

¿De dónde surgió la oncológica? Con esa pregunta dimos inicio a la investigación.

Es claro que los primeros registros de la oncología datan del 1600 a.C., donde papiros egipcios tenían registros referentes al cáncer. Además, se cree que la primera vez que se utilizó la palabra cáncer (“carcinos”: cangrejo) fue el médico griego Hipócrates. Asimismo, en 1761 Giovanni Morgagni sentó las bases científicas del cáncer, conocido como oncología. Mis ojos se exaltaron al ver como el cirujano y anatomista John Hunter sugirió la operación de un tumor. Y por supuesto, no podemos obviar la importancia del microscopio, con el cual se comenzó a dar el estudio patológico moderno del cáncer.

En ese instante me detuve y dije: – ¡Ups! ¿Cómo lograré relacionar todo esto con la enfermería? ¿Cómo se dio la profesionalización de la enfermería en Costa Rica? En ese momento se dibujó una sonrisa y lo tenía muy claro: La llegada de las Hijas de la Caridad a Costa Rica en 1873 por medio de la Junta de la Caridad. La creación de la Escuela de Obstetricia en 1899 con el reglamento presentado por el Dr. Rucavado Bonilla y el Dr. Ross Pochet, con el fin de reducir la mortalidad materna e infantil de esa época. Y por supuesto, en 1917 la creación de la Escuela de Enfermería bajo la presidencia del Dr. Carlos Durán. Ahí se daban materias como Ciencias Naturales, Anatomía y Fisiología, Puericultura, Higiene y Servicio Social, entre otros.

¿Se dio algún curso para las enfermeras de la Escuela de Enfermería en el área de Oncología? En ese instante saque algunos de los anuarios que he intentado recopilar para el Colegio. Y logre encontrar un dato fascinante: en 1954 se dio el curso de cancerología por el Dr. Carlos Manuel Gutiérrez Cañas.  Y él les decía a las enfermeras: “Cuidado niñas, con lunares; un alto porcentaje de ellos degeneran en cáncer”. Mis ojos saltaron de alegría al encontrar ese dato. Sin embargo, se dice que el curso no fue dado por mucho tiempo.

En ese punto pensé: ¿Cómo se preparaban los profesionales de enfermería para ejercer dentro de los salones de oncología? Inmediatamente me di a la tarea de encontrar a Marianela Solís, Eloísa Little y Elizabeth Hernández, quienes son especialistas en enfermería oncológica. Ellas fueron claras durante la entrevista en que había dos formas en que se formaban a los profesionales de enfermería para tratar al paciente oncológico: investigación sobre la marcha en el salón o la preparación por los oncólogos médicos.

¿Cómo se llevó a cabo la formación de especialistas en oncología? Esta pregunta pudo ser resuelta de forma excepcional, luego de la conversación con Martha Salazar Davidson, quien me dijo muy claro: – Tienes que hablar con Deidamia Fonseca. Con el pasar de las horas del 13 de noviembre logré tener la oportunidad de conversar con ella y todo fue muy claro: “Tuve el apoyo del Dr. Juan Jaramillo, Dr. Fernando Ferraro, Oscar Ferraro, William Hernández y Dr. Víctor Ruiz. Visité por mi cuenta por medio de una pasantía en México y en Estados Unidos donde aprendí un programa de pacientes ostomizados y mastectomizados. Observaba mucho como evolucionada el paciente. Realice brochures y abrir grupos de pacientes ostomizados y mastectomizados y logré organizar el servicio de quimioterapia en el hospital Calderón Guardia donde trabajaba. Introduje el tratamiento de heridas y el port a carth. Hice un diagnóstico del paciente y me di cuenta de que no había nada en las instituciones, era muy básico”. Ella comenzó elaborar las normas desde la dirección del cáncer y el comité de oncología del Colegio de Enfermeras, del cual algunas quedaron con la inquietud de seguir luchando y lograron fundar la Asociación Nacional de Enfermeras en Onco-Hematológica (ANEPAOH). Quienes constituyeron ANEPAOH fueron: Sunny González Serrano, Alejandra Alfaro Navarro, Martha Salazar Davidson, Lidia de la Cruz Hernández, Luz Vásquez Rodríguez Alicia Pérez Mora, Nidia Fonseca Villalobos y Jacqueline Monge Medina.

Mi rostro refleja un asombro, a la vez felicidad y me preguntó ¿Que más pasó? Deidamia Fonseca elaboró el pre-curriculum y curriculum desde el Centro de Desarrollo Estratégico e Información en Salud y Seguridad Social (CENDEISSS) y se lo presentó a la Junta Directiva de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS). Eso abrió paso a la preparación a profesionales de enfermería al extranjero. Se descartó en Estados Unidos o Inglaterra por la barrera del idioma.

A pesar de esa situación, se encontró la opción de la Pontificia Universidad Javeriana en Colombia y se coordinó con la directora de la carrera para recibir a 10 enfermeras. Para seleccionar quienes irían, pasaron por un proceso de entrevista en el Instituto del Cáncer con directores médicos del área de oncología y psicólogos. En ese momento se escogieron del Hospital Calderón Guardia, San Juan de Dios, Hospital de Niños y del Hospital México. Justo antes de irse se quemó el Hospital Calderón Guardia y Patricia Fallas quien era una de las escogidas falleció. Eso retrasó la llegada de las elegidas a Colombia. Sin embargo, al tiempo después fueron enviadas a sacar la especialidad y en el 2007 se graduó el primer grupo: Eloísa Little Little, Marianela Solís Alpizar, Reinaldo Pérez Pérez por parte de la Caja y Esteban Cantillo del Instituto del Cáncer. El segundo grupo fue hasta el 2009, las cuales eran: Marlene Agüero Arce, Elizabeth Hernández Clavera, María Venegas Villalobos.

¿Qué permitió todos estos esfuerzos? Que la idea desde un principio era que los graduados de la Pontificia Universidad Javeriana fueran agentes reproductores de una maestría en enfermería oncológica, la cual tuvo su apoyo por parte de Deidamia Fonseca y posteriormente Sunny González. La mayoría de ellos son profesores de la maestría en la Universidad de Costa Rica. Por otro lado, los hospitales tienen organizados sus salones para el paciente oncológico e incluso se dan cursos de actualización y terapia para los profesionales.

Todo me queda muy claro: ¡Insistir, persistir, resistir y nunca desistir! Una gran enseñanza que me ha dejado toda la investigación sobre la enfermería oncológica. Y la lucha todavía sigue porque: “La enfermería oncológica tiene mucho que dar a Costa Rica”.

 

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