• Dra. Gabriela Alpízar Portilla
  • Fiscal del Colegio de Enfermeras de Costa Rica

En la actualidad se presenta a nivel mundial la transición demográfica, la cual en palabras simples se traduce en el aumento de personas adultas mayores y la disminución de la población en edades productivas. Se requiere de acuerdo con diversos estudios, tener una tasa de reemplazo que oscila en 2.2 niños por pareja para dar sostenibilidad a los países, sin embargo, esta situación se ha visto afectada por la disminución de la tasa de fecundidad, debido a los nuevos sistemas de valores individuales y sociales.

La esperanza de vida de las personas adultas mayores ha aumentado de forma significativa perfilando a Costa Rica como el segundo país latinoamericano más longevo, lo que implica además nuevos retos para Enfermería.

En este momento contamos con un sistema de salud centrado en la enfermedad y el cual, en escasas ocasiones, brinda la educación que las personas requieren para hacer cambios de hábitos de forma temprana para evitar las enfermedades crónicas. Sumado a lo anterior, el sistema de salud público ha depositado la consulta domiciliar en personal técnico con poca capacidad resolutiva.

La sociedad arrastra la aculturación, la cual trae consigo la alimentación no saludable, el sedentarismo, la realización de menos actividades al aire libre, etc, lo que resulta en el aumento de enfermedades crónicas las cuales actualmente debutan en las personas adultas mayores, quienes tienden a padecer por tanto comorbilidades y pluripatologías.

Por otro lado, las enfermedades que atacan el sistema nervioso central como el Alzheimer y las demencias han aumentado de forma importante, generando cada vez más personas adultas mayores que requieren de cuidado parcial y totalmente compensatorio.

Dentro de lo que se enmarca anteriormente se tienen dos retos:

El primero, garantizar profesionales de enfermería en las comunidades, los cuales se dediquen a brindar una consulta educativa que les permita a las personas optimizar sus condiciones de salud y acceder cada vez más a un envejecimiento activo y exitoso.

El segundo, la mejora del cuidado en el marco de los establecimientos u hogares de larga estancia que albergan miles de personas adultas mayores con diversos grados de necesidades.

La Fiscalía del Colegio de Enfermeras de Costa Rica trabaja actualmente en la conformación del perfil de los profesionales de enfermería que laboran en estos centros para potenciar las funciones que realizan y homogenizar los estándares de calidad. Así mismo la fiscalía realizó una revisión de la norma de habilitación de hogares de adulto mayor, la cual se encuentra en consulta pública y solicita dentro del apartado de recurso humano, que tenga como mínimo 1 profesional por cada 50 residentes, lo cual desde el punto de vista de esta corporación es excesivo.

Las personas adultas mayores son una población vulnerable, muchos han sido sometidos a agresiones, tratos negligentes y a mala calidad de atención, es el deber del Estado garantizarle a esta población, mejores cuidados para optar por una mejor calidad de vida.

Este Colegio Profesional está convencido que los enfermeros y enfermeras son el profesional más idóneo para lograr mejores condiciones y cuidados más oportunos y equitativos.