Por: Dr. Alonso Cascante

Fiscal asistente CECR

La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo. Paulo Freire

Estoy seguro que muchas enfermeras y enfermeros recordarán con una sonrisa en su rostro las últimas etapas de carrera universitaria, se acordarán con orgullo y satisfacción cuando se aprobó su tesis o se le indicó que había aprobado las pruebas de grado y tendrán cierta nostalgia al traer a su memoria el día de su graduación. No es para menos, según el documento Costa Rica: Indicadores de Educación y de Contexto, del Instituto Nacional de Estadística y Censos y la UNICEF (2011), finalizar exitosamente un proceso de educación superior es algo que solo un 17.4% de la población costarricense ha alcanzado. Es decir, somos una minoría privilegiada.

Sin embargo, ese privilegio acarrea una compromiso ético y legal que toma mayor relevancia cuando se es un profesional de la salud: debemos poner nuestro conocimiento superior al servicio de la población costarricense, garantizando que lo que hacemos, lo hacemos con excelencia y amplio conocimiento.

Ahora bien, hacer Enfermería con excelencia requiere un compromiso adicional, parafraseando a lo dicho por la Dra. Lynda J, Carpenito durante el IX Congreso Internacional de Enfermería 2017 de Costa Rica: hacer Enfermería es sumamente difícil, realizar diagnósticos de Enfermería lo es aún más; quien crea que es fácil, algo está haciendo mal.

Es por lo anterior, que muchas veces en nuestro ejercicio profesional nos hemos encontrado con situaciones que nos dejan grandes interrogantes, sentimos que muchas veces nuestra formación universitaria no abarcó un tema o que lo estudiado es muy diferente a la que encontramos en nuestros trabajos, en otras ocasiones, simplemente no nos damos por satisfechos con todo lo aprendido y nuestra curiosidad intelectual nos habrá llevado a investigar, consumir artículos y reinventar nuestra manera de Cuidar.

Esa motivación, esa insatisfacción, esas ansias de aprender más para Cuidar mejor nacen únicamente cuando comprendemos lo que señaló Jean Watson durante el mismo congreso: Enfermería más que intervenir en procesos biológicos, toca y transforma vidas pues trabajamos con personas espirituales. El Cuidado es también la protección, mejora y preservación de la dignidad humana.

La educación continua  fortalece el quehacer, el ser y el saber de Enfermería, sino que es también una herramienta para comprender, cuestionar y adquirir nuevos conocimientos, después de todo, como lo señalaba Paulo Freire “enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia posibilidad o construcción”.

Adicionalmente, otro componente a nuestro favor es que la educación continua la podemos moldear para que se adecúe a nuestras preferencias y así dedicarnos a estudiar lo que realmente nos interesa. Por ejemplo, si nos gusta la ética, vamos a encontrar bastantes medios para aprender más al respecto como artículos científicos, simposios, congresos, cursos de capacitación, entre otros, con el plus de que ya no es necesario asistir presencialmente, sino que podemos por ejemplo, llevar un webinar de la OPS en la comodidad de la cama mientras una conferencista internacional dicta catedra y se genera un intercambio de ideas y experiencias entre colegas de diferentes países.

A propósito de este tema, la Unidad de Desarrollo Profesional del Colegio de Enfermeras de Costa Rica, cuenta con la sección de Educación Continua que tiene un robusto programa de formación continua que responde a las necesidades encontradas durante un diagnóstico realizado por este órgano, por lo tanto, invito a consultar en la página del Colegio de Enfermeras.

Finalmente quisiera concluir con otras palabras de Lynda J. Carpenito: “Basta de excusarnos por nuestra formación, basta de sentirnos culpables con nuestra formación. Cuando usted entre a atender a la persona, usted será la mejor enfermera que esa persona tiene a su disposición. Así que compórtate como tal.”